Tablas de San Andrés en Icod de los Vinos: una tradición inolvidable

Tablas de San Andrés – una tradición que sorprende, pero tiene historia

A finales de noviembre, en Icod de los Vinos, ocurre algo que transforma por completo el ambiente de la ciudad.
Calles tan inclinadas que dan impresión solo con mirarlas se convierten de repente en una pista de descenso. Y los vecinos… sacan tablas de madera, se sientan y se lanzan cuesta abajo tan rápido como pueden.

¿Suena a locura?
¿A “quién inventó esto”?
Exacto — y por eso hay que vivirlo.

Este día forma parte de las fiestas de Día de San Andrés.

¿De dónde viene?

Antiguamente, los bodegueros tenían que bajar pesadas barricas por las calles empinadas de Icod.
Así que… las deslizaban sobre tablas de madera.

La tradición evolucionó, y hoy quienes bajan no son barricas, sino personas.
Las tablas ahora están más pulidas, engrasadas, algunas con asas, otras con sacos para amortiguar.

¿Cómo es el día?

Las familias llegan con tiempo para conseguir un buen sitio.
Hay niños, jóvenes, abuelos, turistas — todos esperando el mismo momento: la primera tabla bajando la cuesta.

Se oyen gritos, risas, móviles grabando.
El aire huele a castañas asadas y al primer vino del año.

Y cuando el primer valiente se impulsa y baja a toda velocidad… la calle guarda un segundo de silencio.
Después empieza ese ruido inconfundible de la madera raspando el asfalto.
Puro espectáculo.

¿Puede participar cualquiera?

En teoría sí.
En la práctica — hay que tener mucho cuidado. Es una calle real, no una pista preparada.
Los locales llevan toda la vida haciéndolo y controlan la velocidad. Si vienes de visita, disfrutar como espectador ya es más que suficiente.

¿Cuándo se celebran las Tablas de San Andrés?

Cada año, el 28 y 30 de noviembre.
Las bajadas empiezan muchas veces antes y se alargan hasta la noche.

Consejos útiles

  • Llega temprano, los mejores lugares se ocupan rápido.
  • Lleva ropa de abrigo — el norte refresca por la noche.
  • Mantente alejado de la trayectoria de las tablas: van rápido.
  • Prueba las castañas y el vino nuevo — parte esencial de la fiesta.
  • Con niños: colocaos un poco más alejados de la bajada.

Por qué tienes que verlo

Porque es una de esas tradiciones que no se entienden del todo hasta que estás allí.
Es ruido, emoción, historia, caos y diversión — todo mezclado.

Y cuando vuelvas a casa y alguien pregunte:
“¿Qué ha sido lo más fuerte que viste en Tenerife?”
Tendrás una historia imbatible.

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